Pensaban que habían encontrado un banco de arena en el océano, pero la verdad estaban a punto de ver el nacimiento de una isla

En este mundo la mayor parte de los grandes descubrimientos se han realizado por una simple casualidad de la vida, como por ejemplo los famosos Rolos de Qumram o los Manuscritos del Mar muerto que fueron encontrados por pastores beduinos a finales de 1946.

Sin embargo el día 12 de agosto de 2006 el capitán Frederick Fransson quien navegaba a bordo de su barco Maiken se encontraba navegando apaciblemente por el Pacífico Sur, cuando de pronto empezó a divisar lo que parecía un gran banco de arena que se acercaba.

Pero a medida que lo observaban se daban cuenta de que ese supuesto banco de arena más bien parecía una cosa totalmente diferente.

Cuando tuvieron la suficiente distancia pudieron notar que una gran piedra pómez flotaba a mitad del océano en la superficie del mar y en algo que parecía una playa.

De modo que tanto el capitán como la tripulación decidieron hacer un acercamiento en el yate para ver de qué se trataba y afectivamente, parecía una playa en el medio del océano.

De modo que la tripulación decidió navegar a través de esta piedra pómez y mientras lo hacían dejaban detrás de sí un visible surco para los navegantes, así que se preguntaron qué era aquello que podría causar la aparición de cierta extensión de tierras.

Pero eso no fue todo, la cantidad de piedras iba creciendo a medida que pasaban a través de ellas por lo que el equipo se empezó a sentir incómodo y aceleró la marcha.

Una vez que se encontraban a mayor distancia y en un lugar seguro, escucharon un ruido ensordecedor y cuando miraron hacia atrás pudieron ver como el agua burbujeaba intensamente en la superficie de la zona que había abandonado hace escasos minutos.

La verdadera fuente de las piedras era un volcán submarino que recientemente habían entrado en erupción.

Así que a una distancia bastante prudencial anclaron el barco y se quedaron esperando ver este hermoso acontecimiento natural.

A medida que el humo iba disipándose, notaron que algo extraño se posaba en la superficie del agua y de pronto cayeron en la cuenta: Era tierra y la tripulación aturdida no pudo creer que estaba presenciando el nacimiento de una isla.